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Las actividades de los Círculos Solidarios de Consumo se fundamentan en los siguientes principios:
El consumo racional, fundamentado en una ética solidaria que contribuya a la plena satisfacción de las necesidades individuales en el marco de una vida social que se orienta a la felicidad general, en un contexto que contribuya al sostenimiento y mejoramiento del medio ambiente.
La adhesión voluntaria, responsable y abierta.
La existencia de un vínculo común previo entre sus integrantes, como: nexos familiares, de amistad, de vecindad, de participación en actividades comunes (recreación, cultura, deportes, asociaciones, gremios, empresas de economía solidaria), el ejercicio de profesiones u oficios, entre otros vínculos.
La ayuda mutua, como base del progreso humano y fundamento de la reciprocidad.
La cooperación como fundamento de la actividad comunitaria entre personas libres e iguales.
La solidaridad como valor ético superior y elemento cohesionante, resultado de las prácticas de la ayuda mutua y la cooperación.
La gestión democrática y participativa.
El desarrollo intenso y permanente del factor comunidad, que es el resultado de realizar actividades en amistad y compañerismo.
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